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LOS PROCESOS DE CONSTRUCCIÓN DE LA VIVIENDA Y SUS RIESGOS

Los riesgos que nos encontramos en cada etapa de la construcción dependen de las variables que las acciones que se realizan ellas, por lo que se atenderá a diferentes problemáticas dependiendo de la acción y momento de ejecución. Así nos encontramos que durante la etapa de demolición, descapote, excavación y cimentación las posibles acciones dañinas para la seguridad serán las caídas de material tanto en zona pública como en las áreas de trabajo, el derrumbe de construcciones anexas, las propias caídas de los operarios, el peligro al manipular los materiales y herramientas, los atropellos por el mal uso de la maquinaria pesada y la posibilidad de atrapamiento por el manejo de las mismas.

Durante la siguiente etapa, la conocida como etapa de los acabados, los problemas nos los podemos encontrar al manipular las herramientas a usar y todos los materiales necesarios, por la ingesta de sustancias químicas (como ocurre con los vapores de los distintos disolventes que se utilizan en las pinturas, por ejemplo), por el peligro que conllevan las superficies de trabajos defectuosos en rampas, niveles o escaleras y que, a su vez, ofrece como posible consecuencias las caídas tanto de objetos del proceso de acabados como de los propios operarios a diferentes niveles (desde fallos humanos por resbalones hasta hundimientos de la superficie de los propios andamios). También pueden sufrirse acciones como la electrocución o los sobreesfuerzos, todos ellos muy dañinos para los operarios.

LOS RIESGOS LABORALES DE LOS OPERARIOS

Los procesos de construcción de una vivienda o de cualquier otro tipo de edificio siempre siguen un mismo orden armónico desde el que crear un espacio habitable para sus futuros moradores. Desde www.adlseguridad.es saben de la importancia de ofrecer una seguridad fiable a los trabajadores que desempeñan estas funciones y por ello trabajan cada día por mejorar los productos y elementos de seguridad que portarán durante estas obras.

Como vemos, los trabajadores asumen unos grandes riesgos al emplearse en este tipo de trabajos y se encuentran expuestos a caídas (desde diferentes niveles, desde el propio hasta más altos), a la caída del material, los riesgos eléctricos o el manejo de maquinaria y herramientas. Además, cada día se encuentran en contacto con sustancias nocivas y su ingesta prolongada puede acarrerar problemas de salud crónicos, principalmente de carácter respiratorio o acústico. Es el caso del polvo, el ruido o el cemento.

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